No recuerdo ya dónde; pero, este verano, en una cafetería cualquiera, me llamó la atención el texto que venía impreso en las servilletas:
"Piensa, sueña, cree, atrévete".
Es como si la filosofía saliera con cierta desvergüenza y sin complejos a tomar café.
Parece que alguien no quiso que cayera en el olvido aquel lema kantiano tan incitante en el mundo de la educación:
"Atrévete a pensar".
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